lunes, 30 de diciembre de 2013

EL AÑO QUE AGONIZA

Fue el 2013 el año del optimismo dentro del pesimismo. El año que España parecía salir de su letargo, según ciertos indicadores macroeconómicos, con un superávit por cuenta corriente sin precedentes, pero la sensación de una sociedad que vive en el drama sigue persistiendo porque los indicadores microeconómicos, que son los que nos dan los garbanzos, siguen sin levantar el vuelo. Quizá sea un km 0, una vez recuperado cierto terreno en los mercados y haciéndonos más competitivos allende los mares de la Península. Toca ser optimista, porque algo ha mejorado la “Calle Melancolía” de Sabina y que bien valdría para definir España.

Fue el 2013 el año en que enterraron a mi abuelo y una parte de mí se fue con él. Su duro duelo contra la enfermedad ha sido un ejemplo a seguir. Esa manera de mirar a los ojos a la vida cuando ésta se va diluyendo, de manera despiadada, es su mejor legado. Ahora que falta en su sitio habitual en las cenas de navidad, le añoro más que nunca, pero con una sonrisa (a veces algo forzada) porque él lo hubiera querido así.

Fue el 2013 el año en que cayeron muchos que ocuparon largas horas de cine, lectura y música. Mandela, James Gandolfini, Lou Reed, son solo un pequeño esbozo de lo devastador que ha sido el 2013 en bajas significativas. También cabe recordar a personas que se han ido de gente querida y cercana. 

Fue el 2013 el año en que el debate del balón de oro se hizo insoportable para los que creemos en la mesura, detestamos la tertulia estéril y el fanatismo; y queremos solo hablar de fútbol y no de papel cuché y medallitas al mérito personal.

Fue el 2013 el año en que estas pupilas se derritieron ante el mejor Real Madrid de baloncesto, en juego, números y plantilla, que jamás he visto. El año en que viví “in situ”, en el Palacio de los Deportes, muchas victorias con la espectacularidad de este deporte y de este equipazo.

Fue el 2013 el año en que Xabi Alonso se hizo fundamental, ya no por su juego (que siempre lo ha sido), sino por su ausencia. Y entonces cojeó el esquema de Del Bosque en la Confederaciones, con un Busquets muy solo. Y se vio un Madrid sin ideas durante algunos meses porque no estaba el dandy que maneja al equipo.

Fue el 2013 el año en que tocó reinventarse para intentar distinguirse en la cola del INEM durante muchos meses. Aún sigue la batalla.

Fue el 2013 el año en el que en una dinámica de grupo dije que mi hecho más relevante hasta la fecha había sido conocer a mi novia en una biblioteca y que mi referente era Pablo Pineda. Histriónico o no, dos semanas después trabajaba en Banco Caixa Geral, sucursal de Móstoles, una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido y que se prolongó durante 4 meses.

Fue el 2013 el de disfrutar de “The Wire”, la serie de culto por excelencia. Y fascinarme con la dicotomía: el horror/la belleza, como un día ocurrió con “Apocalipsis Now”. Horror por lo que describe, belleza por cómo lo describe.

Fue el 2013 en el que viajé a Londres y pude dar buena muestra de lo abierta, cultural y hermosa que es la ciudad. Todo hubiese sido mucho menos cálido sin la hospitalidad de David y Pilar, que merecen mención aparte.

Fue el 2013 el año que Siria fue territorio comanche y un lugar donde medirse las pollas las potencias mundiales armamentísticas. China, Irán y Rusia, al otro lado de la trinchera: Estados Unidos, Israel y potencias árabes liderabas por Arabia Saudí. Cada cual defendiendo un polo del fundamentalismo islámico: chiitas y suníes. La ONU viendo los toros desde la barrera, aunque eso no fue nunca un problema para EEUU. Obama supo recular, no llegó la sangre el río y no hubo guerra mundial, ni conflicto armado. Todo quedó en revuelta de unos, resuelta con, presuntamente, armas químicas de la autoridad competente y unos cuantos rebeldes que cayeron vencidos. Una especie de guerra fría del islam que promete dar muchos más capítulos de belicismo y conflictos diplomáticos

En el 2013, también hubo lío en las Coreas por un “quítame de ahí esas milicias”. Corea del Norte, la del tirano Kim Jong-un, amenazando devastar Corea del Sur. EEUU, aunque es su aliada la Corea “buena”, que no puede estarse quieto y amenaza con entrar al trapo. Agua de borrajas.

Fue el 2013 en el que Draghi, siguiendo la estela de 2012 (cuando anunció la barra libre, si fuese menester), cogió el toro por los cuernos, de manera repentina, y bajó los tipos de interés a medidas históricas: 0,25%. Inflacionistas vs Deflacionistas en el tatami. Política controvertida, en cualquier caso, de la que tengo una opinión algo difusa.

Fue en el 2013 el año que vi a Quique González en directo. Comprobé que sonaba a músico de verdad. A músico con mayúsculas. A músico auténtico. A “músico de guardia”, como él dice. Estuvo genial, haciendo suyo el folk-rock que nos tiene enamorados, a los que llevamos siguiéndole desde hace tiempo.

Fue el 2013 el de rayar el disco de Sixto Rodríguez y volverse músico de culto. Nick Cave tuvo también mucha presencia en los altavoces.



Ahora que agoniza el año, toca hacer introspección, mirar el balance de frente sin ocultar pérdidas, relativizar y aprender de fracasos (si es que así se los puede llamar), enorgullecerse por los éxitos y afrontar con optimismo el nuevo año que asoma y promete que todo será un poquito mejor.



jueves, 19 de diciembre de 2013

CAMPOFRÍO, RETRATO DE LA ESPAÑA DE LA BOINA Y EL BOTIJO





En tiempos convulsos de tsunamis sociales y económicos, a Campofrío se le ocurre ocultar el polvo debajo de la alfombra, reivindicando el orgullo patrio con el eslogan “ser español”; como si esto ya justificara todo lo demás, como si esto ya fuese condición sin ecua non para pasearnos por el mundo creyéndonos cabeza de león, sin más meritocracia que la del afable carácter mediterráneo. Parece que nuestra ventaja competitiva son los chistes de Arévalo, el sol y el tablao flamenco.

La España de las castañuelas, los toros y las verbenas que obvia su incapacidad endógena de incentivar a la generación más preparada.  La España de la boina que presenta la fuga de talento, allende los mares de la Península, como la mejor exportación. Exportación que no incide en el PIB, sino en nuestra particular pérdida de activos, fundamentales para formar una estructura económica solvente que genere crecimiento sostenible para el tejido empresarial.

 La España del botijo con el optimismo desmedido e injustificado como cristal opaco a que somos la Champions League de la economía sumergida, el fraude fiscal, las tramas de corrupción de las esferas políticas e institucionales, la falta de transparencia de los estamentos públicos, la traba burocrática para el emprendedor, el despilfarro a lo largo y ancho de toda la administración, con sus taifas y cotos privados aportando su granito de arena a un gasto político que se mantiene año a año en contrapartida a los recortes a las clases medias. Y el paro en guarismos históricos, con el escaso margen a que se remita considerablemente en un horizonte de corto alcance.

Un país fragmentado, que se le caen las costuras en cada Diada o cada jaque al Estado español de la aristocracia catalana disfrazada de gobernantes del pueblo.

Una España que vive de sueños de una noche de verano como aquel milagro económico de mediados de los 90 que nos hizo crecer a ritmo vertiginoso y al que hoy nos retrotraemos con la máxima de: “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Un milagro económico sustentado por la barra libre procedente de los fondos europeos y del ladrillo como bien productivo, especulativo y motor de la economía. Un milagro económico que hizo posible el espejismo. Al final resultó que el gigante tenía los pies de barro. Y bajo el manto de la burbuja que un día pinchó, no había champagne, vino y rosas, sino un erial, un desolador solar, la yerma tierra insolente, de la que hablaba Lorca, que nos daba de  bruces con la realidad. El complejo de nuevo rico nos había hecho olvidar que sin invertir en I+D, atraer la inversión extranjera con una fiscalidad y unas condiciones más favorables y desengrasar la maraña burocrática que dificultan al emprendedor y fagocitan el oligopolio, muchas veces previo-favores políticos (Eléctricas, como paradigma), solo éramos meras comparsas con una burbuja hipotecaria que mantenía los caprichos de un Estado insostenible e ineficiente.

En estas que llega Chus Lampreave, tan entrañable como acostumbra, con cameos de miscelánea popular, y nos dice que da igual todo esto, que “Somos Españoles” y eso ya nos dota de un carácter único y una forma de vida inimitable y envidiable. Y Campofrío nos hace caer en un nuevo episodio de optimismo infundado y basado en la mística “de sol y toros”.
Una nueva entrega de optimismo disuasorio que pretende desviar el estado catatónico en el que nos hallamos, con argumentos, cuanto menos, pueriles.  Como la España pre-Eurocopa de 2008 en la que antes de jugar el primer partido, ya habíamos ganado el Mundial/Eurocopa, aunque nunca habíamos pasado los cuartos de final. O ejemplos tan ilustrativos como aquel simple “desaceleramiento” de Zapatero, cuando el fango empezaba a tomar altura. O lo de que “somos el sistema financiero más sólido del mundo”, cuando se resquebrajaba el mismo. O los brotes verdes que dijo De Guindos hace más de un año.  O los hilillos de plastilina de Rajoy, en lo que fue una tragedia superlativa que inundó de Chapapote las costas gallegas. O la euforia desatada de las Olimpiadas de Madrid, menospreciando las otras candidaturas y con el complejo conspiratorio que siempre hemos tenido cuando no llegamos a las tremebundas expectativas creadas. Expectativas diseñadas más desde la ilusión que desde la fría y áspera realidad.   

Esa España de pandereta y siesta incapaz de sacudirse los complejos del Landismo, en pleno siglo XXI, y que no dista mucho de aquella otra España, que respondía a tiempos pretéritos, en los que las comedias de los Ozores, José Luis López Vázquez, Paco Martínez Soria y demás coetáneos hacían especial hincapié en que con el español siempre te irías a tomar una cerveza antes que con cualquier otro, que nuestro carácter nos hacía únicos y ya no necesitábamos más.

Está muy bien que cuando se hundan los cimientos, siga la orquesta tocando como si nada, pero no debe servir para que solo suene la música.

Y ser solo el gracioso que anima la fiesta es demasiado hasta para un optimista de pro, como yo.


jueves, 12 de diciembre de 2013

PLAYLIST DE MIS 10 CANCIONES DEL 2013


En "Alta Fidelidad", una de mis pelis de culto, John Cusack, un melómano empedernido que regenta una tienda de discos, propone listas de casi todo lo habido y por haber. Aprovechando que el 2013 empieza a agonizar y comienzan los balances (que siempre ocultan pérdidas), propongo una lista de los 10 temas o grupos más representativos de mi 2013.


“DALLAS-MEMPHIS” (QUIQUE GONZÁLEZ)


Quique González ha sido uno de los nombres propios del 2013. Su nuevo disco: “delantera mítica” es, hasta la fecha, y recurriendo al lugar común, su álbum más personal. Quizá estemos ante el álbum menos fácil de entrar de primeras y, sin embargo, el que más poso deja. Es personal, como dice su canción, porque es un álbum que parece hecho para homenajes: El gol de Iniesta que nos dio el Mundial  2010, Dylan y su “Is your love in vain?” y su “Blowing in the wind” en “Los Viejos Capos”, The Wire gracias a la botella de whisky de Jimmy Mc Nulty, a la corrupción que a diario ocupa nuestras portadas (?) con aquello de: “¿dónde está el dinero?”, a un partido de la NBA: “Dallas-Memphis” que, casualidad o no, son los lugares donde se produjeron los dos asesinatos más importantes del siglo XX en EEUU (JF Kennedy y Martin Luther King).  
“Delantera mítica”, además, sigue teniendo las mismas virtudes de Quique: armónica, voz melancólica como inspiración de Enrique Urquijo, letras que destilan poesía y mucha influencia del folk anglosajón como: Dylan, Petty, Van Morrison o Donovan, que le dan una riqueza musical casi inédita en España.
Para mí, la mejor obra, hasta la fecha, de Quique.


“WAY DOWN IN THE HOLE” TOM WAITS


2013 pasará a la historia como el año que vi la serie de culto por excelencia: “The Wire”. En la segunda temporada, la canción de cabecera, es interpretada por Tom Waits, creador de la canción originial, versionada en cada una de las 5 temporadas.
Cuando escucho esta bestialidad musical me viene a la memoria Fran Sobotka, el líder sindical y testaferro del hampa griego para que los jornales sean pagados con el dinero negro del crimen . También perdura el recuerdo de Stringer Bell queriendo ampliar su rango de capo de la droga a capo de la estorsión y especulador inmobiliario gracias al tráfico de influencia e información privilegiada. Una temporada inolvidable que lleva el aroma a Tom Waits.


“SWEET JANE” LOU REED


      La muerte de Lou Reed me cogió en Londres. A un ser nostálgico, como yo, se le removían los casi 10 años que le llevo escuchando en solitario y con la Velvet Underground. Lou Reed no es el típico baluarte musical de adolescencia porque entran mejor Nirvana, Metallica, Los Beatles, Bruce Springsteen o sonidos tan comestibles como The Offspring. Lou Reed/The Velvet  Underground suelen entrar cuando tienes un desarrollo musical más hecho. Lo mismo pasa con Iggy Pop/The Stooges o Joy Division. Quizá la sordidez de su música se acoge tardíamente en el oído. En cualquier caso, Lou y la Velvet acabaron siendo habituales en mis cascos. El 2013 se ha llevado parte de eso, aunque siempre quede su discografía, legado inmejorable para los amantes de su música.


“I WONDER” SIXTO RODRÍGUEZ


      Uno de mis grandes descubrimientos de este 2013 es Sixto Rodríguez, quien ha ganado relevancia gracias al documental/biopic: “Searching for Sugar Man”, ganador de un Oscar. En el documental nos cuenta la historia de Rodríguez, un músico de folk que toca en la calle o en algún pub ocasional en la decadente Detroit de finales de los 60.
Se sabe de su existencia por una maqueta que le grabó un cazatalentos de la época.  Esto sirve como hilo conductor para investigar su paradero, que lleva hasta Sudáfrica, donde es ídolo de masas y tiene dos discos que son un auténtico éxito en los 70. Allí recuerdan, con especial nostalgia, los pocos conciertos que dio hasta 1981, año de su retirada. En 2002, gracias a la difusión del tema “Sugar Man”, BSO de algún anuncio, que ahora mismo no recuerdo, se encuentra a Rodríguez que lleva una vida común, lejos del estrellato que se le procesa en Sudáfrica y lejos del papel cuché que su música destila.
Música folk de muchísima calidad (los dos discos son espectaculares) y una historia de Cencienta, con más realidad que leyenda urbana, hacen de Rodríguez un músico de culto.


“BEFORE YOUR VERY EYES” ATOMS FOR PEACE


      Los Supergrupos siempre fueron un ideal romántico para melómanos, pero casi todos fracasaron.  Algunas excepciones fueron “Cream” (liderado por Eric Clapton) y “Travelling Willburys”, que juntó a Bob Dylan, Tom Petty, George Harrison, Jeff Lyne y George Orbison. Un Dream Team de finales de los 80-principos de los 90 que solo sacó dos discos de estudio.
Atoms for Peace es el ambicioso proyecto de Thom Yorke (Radiohead) y Flea (Red Hot Chilli Peppers), que completan integrantes de Radiohead. Su primer álbum, “Amok”, ha salido en 2013, tras varias experiencias piloto, a nivel de conciertos, con colaboraciones de REM, The Smashing Pumpkins y Beck. Atom for Peace tiene mucho de Radiohead, no podía ser de otra manera, pero con mucha mayor uso de la psicodelia. Se podría definir como rock experimental, con mucha influencia de grupos de ese calibre como “Animal Collective”.
Atom for Peace se enfrentan al malditismo que sufren los Supergrupos y a las comparaciones con Radiohead, que pueden ser odiosas e injustas.


“LOVIN YOU BABY” CHARLES BRADLEY


      Mi  gran descubrimiento soul en 2013. Una genial aportación musical que recuerda mucho a Otis Redding. Un torrente de voz que suena antiguo, a época dorada del Soul, a Oldie de máquina de discos de hamburguesería con batido de aquella estética de los 50-60.


“GiRLS & BOYS” BLUR


      Blur es uno de esos grupos que tienden a perder peso con el transcurrir de los años. Eclipsados por Oasis, en el boom de Brit-Pop de mediados de los 90. Un grupazo que tuvo que luchar contra el éxito superlativo de “Song 2”, en el revolucionario FIFA 98, que fue BSO en millones de hogares de niños y adolescentes. Seguramente Blur no buscaba ese éxito, o por lo menos ese éxito en ese target. Quizá todo esto desvirtuó al gran grupo que irrumpió en la escena británica de nuevas músicas alternativas, liderando el movimiento junto a Oasis, con testigos de excepción como: The Verve, Travis, Keane, Suede, Placebo o Pulp.
Grupos que no llegaban a ser Rock, pero cuyos sonidos iban más allá del Pop. Algo así como una segunda parte de los archiconocidos grupos de la invasión británica, liderada por Beatles y Kinks, de los cuales no se puede negar la influencia.
El 2013, para mí, ha sido un año de reencuentro con Blur que llevaba eónes sin escucharlos. Y de reencuentro, sobre todo con el “Parklife”, ese discazo de 1994 que me enamoró de adolescente y que contiene muchos de los himnos generacionales que la nostalgia deja patente


“WIDE LOVELY EYES” NICK CAVE & BAD SEEDS


      Me encantan los músicos con aires de dramaturgo que mezclan estilos con mucha clase. Tom Waits, PJ Harvey, Nick Drake, incluso Leonard Cohen. Si, además, han hecho papeles interpretando a personajes sórdidos en el cine, como es el caso de Cave, Bowie o Waits, mi admiración se acrecienta. Esa mezcla de talento a espuertas y de pedantería, por la falta de sencillez, con la que hacen su música, me fascina.
“Push the sky away” es un disco muy Nick Cave. Un folk muy personal con su toque sórdido habitual.
Cualquier videoclip de Nick Cave siempre me ha parecido que evocaba a “El Cuervo” (representado por Brandon Lee, claro) y a ese oscurantismo poético. Brandon Lee y su malogrado destino mientras filmaba una de las obras más oscuras que ha dado el cine de los 90, con aquella fotografía tan hermosa y aterradora entre las tinieblas de una ciudad decadente. Nick Cave podría haberlo firmado.


 “RECONSIDER BABY” JOE BONAMASSA


      Si hay un músico que tiene el dudoso honor de haberme acompañado en cada una de las etapas del 2013 ese es Joe Bonamassa. Mañanas en las que ir medio dormido al trabajo, tardes de verano leyendo en la piscina, alguna nochecita tomando una copa en casa, de puertas para adentro en los altavoces de mi habitación. Combinando muchos estados de ánimo, tantos como experiencias me han aportado al 2013. Ese blues rock, casi único, esa voz que suena a tiempos pretéritos acompañada de la guitarra más afilada desde Jimi Hendrix. En el 2013 no me he cansado de escuchar a Bonamassa y me he esforzado en contagiarlo a algún allegado.
La versión de Bonamassa: “Reconsider Baby” se ha convertido en un himno para mí.


 “THEME FROM DYING YOUNG” KENNY G


Cómo algunos sabréis, amo la música instrumental. Ya sea el jazz, una de mis perdiciones, como Mike Oldfield (que está entre mi top musical), el saxofonista Kenny G,  la étnica Enya, el pianista Yiruma o experimentales con electrónica y psicodelias como Brian Eno.

Aparte de Oldfield, que siempre está entre mis discos habituales, Kenny G ha sido este año ese momento chillout, ese momento de espiritualidad, ese “sitio de mi recreo” al que acudir cuando el estrés se hacía insoportable.

La canción es BSO de una peli romanticona, y bastante mala, de Julia Roberts, a principio de los 90, “Elegir un amor”. Pero eso no le quita un ápice de brillantez a la misma.  




domingo, 29 de septiembre de 2013

APOLOGÍA DEL CLICHÉ: CON LA QUE ESTÁ CAYENDO.

Las crisis, aparte de para exprimir a las clases medias y devastar todo a su paso, sirven para reestructurar modelos de producción y de negocio ineficientes, obsoletos y basados en erróneos axiomas que lo hacen insostenibles.  Las crisis deberían dar paso a nuevas fórmulas que optimicen mejor los recursos y que busquen alternativas a las tradicionales que yacen agotadas, agonizando o en busca de oxígeno que las regenere y las lleve por otros derroteros. “Crisis” debe ser una palabra que inspire cambio y nuevas oportunidades.

Según Porter, para que una economía creciese debía buscar su VENTAJA COMPETITIVA. Es decir, buscar en qué puede ganar en competitividad a otras economías. En un mundo globalizado, sin aduanas y proteccionismo, es fundamental ser competitivo y tener claro qué es aquello que nos hace superiores al resto de competidores.
La ventaja competitiva puede darse por el liderazgo de costes o por la diferenciación del producto/servicio. Tras la eclosión de la economía China, y la emergente economía India, el liderazgo de coste les pertenece por mayor oferta de mano de obra y menores costes que inciden en un precio menor del producto.
Por tanto, queda distinguirse. Ser creativo, reinventarse y, sobre todo, buscar el valor añadido de nuestra economía. Qué podemos aportar al mercado, qué podemos exportar con relativo éxito, en qué podemos especializarnos para patentar un determinado sistema productivo, una idea, un producto, un modelo de negocio. Con los recursos naturales, la localización geográfica, las características socio-culturales que tenemos y las fórmulas de negocio que siempre nos han resultado, cuál es nuestro valor añadido para diferenciarnos y cuál es nuestra ventaja en la cual podemos ser líderes y, por ende, hacer crecer nuestra deprimida economía.

Ventajas competitivas que pudiera tener España:

-          La localización geográfica: un foco de oportunidades, ya sea por recursos dependientes del clima (energías alternativas), turismo y por el transporte marítimo con el océano atlántico y mediterráneo como canal comercial.

-          Las energías alternativas pueden ser una ventaja competitiva gracias al clima, pero requieren una fuerte inversión para poder desarrollarse como alternativas fiables y exportarlas, así, con garantía de éxito. La dependencia de la energía nuclear en los países occidentales puede tener réplica en las energías alternativas. Es una apuesta necesaria.

Búsqueda de ventajas competitivas en:

-          Logística internacional: Jamás hemos gozado de este superávit en la balanza comercial. Exportamos cada vez más y lo hacemos de una manera más eficiente. Este punto se debe relativizar ya que las exportaciones son todavía poco relevantes en el conjunto del PIB. Para dar peso al PIB hay que crear valor a la hora de exportar y hacer estas exportaciones más sostenibles. Una de las claves es la logística. En el mundo globalizado actual es de vital importancia. El “aquí” y el “ahora” pueden ser fundamentales para dotar al producto de un valor añadido muy preciado para clientes y futuros consumidores.
Mi paradigma de la logística como ventaja competitiva siempre fue el modelo japonés (JIT). El modelo japonés está basado en una entrega de producto, de productor a cliente, lo más rápida posible, minimizando tiempos de espera. Además, se fundamenta en una entrega de producto minimizando costes, averías y burocracia. Un sistema de producción basado en producir lo que se necesita, con las materias primas que se necesitan y cuándo se necesitan. Esto conlleva una gran disminución del stock, lo que disminuye costes de mantenimiento de almacén y el riesgo de la depreciación de los productos si se mantienen durante largo tiempo en stocks.  
A parte del modelo JIT, en lo que a logística se refiere, en la era de la informática, es primordial el uso del comercio electrónico para llegar mejor y de una manera más rápida al cliente.

-          Nuevos modelos de negocio. Renovarse o morir. El formato e-commerce o e-bussiness están siendo la perfecta plataforma del modelo de negocio virtual. Un formato más personalizado y flexible, con un servicio post-venta adecuado. Ya superado el ancestral complejo de: “la compra-venta por internet no es segura”, se requiere un modelo de negocio más adaptado a los nuevos tiempos, con campañas de marketing virtuales, comandadas por un Social Manager y un Community Manager que establezcan la estrategia comercial a seguir y que usen la red para interactuar con los clientes, vendiendo las bondades del producto de manera más directa, respondiendo dudas y detectando las necesidades del cliente de primerísima mano.
Mantener cierto dinamismo en el trato con los clientes o futuros clientes potenciales, permite analizar puntos fuertes y débiles de una manera más eficaz y rápida. Y permite acceder a nichos de mercado y determinar el target, con mayor exactitud, para saber a qué tipo de cliente dirigirse.
               
CONSUMO. Henry Ford, aparte de un brillante empresario y creador de un modelo rompedor ,por aquel entonces: “la producción en cadena”, tuvo la clarividencia de pensar que para que una economía creciera era absolutamente necesario estimular el consumo. Para ello, subió el sueldo de sus trabajadores, operarios y obreros en gran parte, pensando que así, con mayor renta y capacidad adquisitiva demandarían más consumo, favoreciendo, este desencadenante, la venta de sus coches, y aumentando, así, su modelo de negocio. No se equivocó.  Su emporio creció a la par que crecía el nivel de vida de sus trabajadores. La economía se benefició de este gran hallazgo debido al efecto multiplicador que tiene el aumento del consumo en la economía: aumento de demanda, aumento de producción, aumento de renta, aumento de ahorro, mayor aumento de consumo y así sucesivamente. Por tanto, es muy importante impulsar el consumo de las clases medias para progresar.
Para ello, también, se necesitaría una política fiscal que no ahogue tanto las clases medias. Una bajada de impuestos es primordial. La pérdida de recaudación se compensaría con el incremento considerable de consumo, si se llevasen a cabo este tipo de medidas.
Se está haciendo justamente lo contrario, bajada de salarios paulatinamente, desde que comenzó la crisis, y subida de impuestos. 

PRODUCTIVIDAD .Es una de las grandes rémoras de nuestro sistema productivo. Para incrementar la productividad, propongo un sistema de incentivos dinámico y activo que se vaya revisando en función de la realidad económica y de los objetivos. Objetivos ambiciosos pero realistas. Objetivos que sean fruto de la cooperación entre trabajadores, formando un valor agregado. Sinergias entre departamentos para una perfecta retroalimentación, ya sea horizontal o vertical, de todo el sistema empresarial que favorecerá la comunicación y la resolución de problemas, cualesquiera que sean.
Mantener a los trabajadores motivados es un reto y una de las claves para incrementar la productividad. Labores de coach, dentro de la empresa, para que un profesional pueda atender las necesidades del personal y poder solventar de una manera humana y con un trato cálido y acogedor sus problemas o dificultades. Así como iniciativas para que el personal de la empresa interaccione entre sí, gracias a actividades deportivas o culturales (salidas al aire libre para actividades, torneos de paddel, torneos de poker, iniciativa de fórum de cine).

REFORMA LABORAL. Suele ser el tira y afloja de patronal y sindicatos, con un moderador de excepción que es el gobierno, juez y parte de este entramado. Los sindicatos representan solo al trabajador empleado y eso en una sociedad con un paro casi del 27% de la población activa produce que millones de personas no gocen de representación institucional. Esto es uno de los factores que aumenta la precariedad laboral, otro de los grandes males de nuestra era. Una precariedad laboral que se hace muy patente en jóvenes con formación.
La generación más formada que jamás ha tenido España está desaprovechada. Hay mucho talento desaprovechado en trabajos precarios. Talento que respira los nuevos tiempos. Talento con capacidad para regenerar un sistema caduco y podrido. Talento que, en muchos casos, es exportado sin ningún beneficio para nuestro Estado y con la pérdida irreparable de cualificación que puede dar una giro de timón importante al país. Talento consciente que cada vez tiene que diferenciarse más y competir. El problema es que la competitividad no es solo con sus semejantes, jóvenes talentosos ávidos de hacer grandes cosas, sino que también tienen que luchar con la precariedad, con unas tasas desorbitadas en cuanto a formación académica se refiere y unas políticas de empresa basadas en minimizar costes a costa del trabajador. No estamos cuidando nuestra mejor materia prima: nuestros jóvenes, entre los que me incluyo. Y el talento humano es la única exportación que no incide en la balanza de cuenta corriente, ni obtiene como contrapartida el crecimiento de una economía.
En definitiva, se requiere una reforma laboral que dé oportunidades a los jóvenes por considerarles la mejor materia prima posible de una economía. Medidas necesarias como: mayores bonificaciones por contratación a menores de 30 años, limitación y revisión de contratos precarios que no incumplan según qué límites, un sindicato que represente a los jóvenes y luche por sus derechos, olvidados en un drama que se acentúa con el paso del tiempo. Y una necesaria bajada de tasas universitarias y post-grados que formen el talento necesario que devolverán, en un futuro, con una mejora del sistema productivo.
Aparte de los jóvenes, es necesaria una reforma laboral que apoye a las Pymes, verdadero motor empresarial de una economía.

No menos importante es el papel del EMPRESARIO EMPRENDEDOR, dentro de la economía, para poder dar empleo, realizar modelos de negocio que puedan hacer crecer a la economía, con la consiguiente creación exponencial de puestos de trabajo. Es muy difícil emprender en España debido a la cantidad de trabas administrativas. Se debe agilizar la tediosa, larga e ineficiente burocracia predominante y facilitar proyectos nuevos de negocio.

EDUCACIÓN. Potenciar grado medio, formación profesional. Para evitar que haya un abismo, una zona en tierra de nadie, entre los profesionales con carrera universitaria y trabajadores que optan entrar en el mercado laboral a los 16 años. Se necesita potenciar la formación profesional, además, para dotar de mayor cualificación aquellos trabajos realizados por profesionales con carrera universitaria que pudieran entrar en competitividad con trabajos realizados por profesionales de grado medio. Ejemplo: Informático de modulo medio e informático de carrera universitaria. La competencia directa del primero, produce que el segundo aumente su cualificación, siendo más competitivo. Esto incide en la competitividad de un país.
Aparte de la ya mencionada y absolutamente necesaria bajada de tasas universitarias, y fortalecer el sistema de becas, el sistema educativo adolece de ser muy poco pragmático y de perderse en la aridez de cuestiones teóricas, muchas veces anodinas, y sin ninguna base donde volcar los conocimientos para un fin productivo. Se requieren muchos más casos prácticos con un fin profesional que pongan en situación al alumno de aquello con lo que se encontrará una vez cruce el umbral hacia el mercado laboral. Muchos más porqués de conceptos y base teórica. Mucho más debate y contraste de opiniones entre la clase y el docente, evitando los alumnos zombies y desidiosos. Exámenes que evalúen mayor pragmatismo, mayor conocimiento, en detrimento de materia inerte en montañas de apuntes que una vez superados no volverán a ser necesarios para el desarrollo profesional. Un mayor margen para el desarrollo intelectual del alumno con trabajos, exposiciones o tesis que premien la creatividad, el conocimiento y la capacidad de plasmar los mismos, y no tanto trabajos que solo demuestren la capacidad de documentación o bibliográfica del alumno.

 Apostar por fortalecer la I+D es una obviedad. Una obviedad abandonada a su suerte desde hace mucho tiempo. España es un país que, tradicionalmente, no ha sabido, o querido, impulsar la industria. Un país que ha relegado al ostracismo a la tecnología, ciencia e investigación. Así es difícil llevar un modelo de economía próspero, sostenible, moderno y que no caiga en el cortoplacismo, mal endémico en las últimas décadas.


EL FRAUDE FISCAL es la gran manzana podrida que contagia al resto de manzanas en ese cesto, que es nuestro sistema financiero. Se debe invertir mucho dinero en perseguir este lastre. Fortaleciendo auditorías, realizando castigos ejemplares, armonizando mucho más la contabilidad (que bien sabemos de la ambigüedad de muchas partidas contables o de la facilidad de sesgar un balance), llevando a cabo políticas de higiene y de transparencia en el sector empresarial. Mayor comunicación y transparencia interbancaria sobre clientes comunes, posibles defraudadores. Erradicación de mini paraísos fiscales nacionales como la Sicav, mediante la cual, las grandes fortunas tributan a un 1%.


Llevando a cabo una eficaz política contra el fraude fiscal, eliminando duplicidades de diputaciones, organismos ineficientes (el Senado), dietas innecesarias de diputados, coches oficiales, multitud de asesores y un largo etcétera podríamos recaudar lo necesario para apostar fuerte por la educación, I+D y recursos naturales, apostando por la regeneración de un sistema que ha vivido del milagro económico procedente de la burbuja inmobiliaria y de la barra libre de fondos al entrar en la Unión Europea.  Un estado desorientado que vaga a la deriva sin un plan de crecimiento sostenible, donde las nuevas generaciones pongan el conocimiento y se pueda evitar una generación perdida y otra década de precariedad y economía cayendo a los abismos, con el espejo de Japón como el ejemplo más semejante a nuestro caso.


sábado, 7 de septiembre de 2013

RAÚL LÓPEZ, LA SUPERPRODUCCIÓN QUE SE CONVIRTIÓ EN JUGADOR DE CULTO


Raúl López era Pete “Pistol” Maravich en tiempos de Jason Williams. Jimi Hendrix en tiempos del BritPop noventero de los Blur, Oasis o The Verve. Puro Rock& Roll. Pura magia. Talento al 90% de pureza en la disolución mezclada con el empaque que debe tener un base para mandar en la cancha.

 Uno de mis fetiches desde que apareciera con el pelo de rubio putón, en aquel verano del 99, con el Oro del mundial junior bajo el brazo. Antes ya había deslumbrado en la Penya en época de ácne juvenil, con un físico que le hubiese confundido con secundario de “Al Salir de clase”, la Beverlly Healls 90210 cañí.
Raül López fue el primero de los junior de oro  en ser una estrella. Casi también el primero en debutar en ACB, de no ser porque Aíto García Reneses otorgase el testigo a un desgarbado, flacucho, pero muy explosivo Juan Carlos Navarro, cuya jugada autóctona enamoraba por su heterodoxia  y explosividad. Nunca supe que fue primero, si el huevo o la gallina. Nunca supe si debutó o deslumbró antes Raül López o la Bomba Navarro.

Lo que sí recuerdo es que aquella selección junior plagada de talento la lideraba el genial base de Vic. Talento que dirigía a talento. De su batuta salían bombas imposibles de Navarro, triples o penetraciones de Berni Rodríguez, rebotes de Felipe Reyes a torres más altas (nunca fue un problema para él) y los primeros compases de un proyecto de Toni Kukoc, que, con el tiempo, se convertiría en una realidad de sí mismo: Pau Gasol. Como la quinta fue del Buitre o el Milán de Sacchi de Van Basten, aquella selección junior era la de Raül López.








Después del oro junior, siguió su imparable progresión en el Joventud, a las puertas del efecto 2000, el cambio de siglo y el adiós de la década de transición entre los rompedores y horteras 80 y la era tecnológica que mueve montañas con un click. Fue la temporada de consagración del joven Raül.
En el verano del 2000, vino al Madrid para hacer sombra a un tal Sasha Djordjevic. Lo consiguió, a pesar de alguna lesión inoportuna. Era un Real Madrid un tanto peculiar. Los de Scariolo venían de ganar la liga en el Palau con aquella imborrable imagen de Djordjevic levantando los brazos a su ex afición mientras Nacho Rodríguez le increpaba vencido por la impotencia. A pesar de ganar la liga por la épica y de aquella manera, Raül López fue a un Real Madrid de entreguerras que combinaba jugadores tan fiables como: Alberto Herreros, Lucio y Alberto Angulo, Eric Struelens y el propio Djordjevic ; con fichajes que no acabaron de cuajar por algún u otro motivo: Erik Meek, Jiri Zidek o el, por entonces, flamante Marko Milic. Un Real Madrid que combinaba fichajes muy fallidos con viejos ilustres, y que recordaba al Madrid de fútbol presidido por Lorenzo Sanz y sus fichajes, cuanto menos, sospechosos: Perica “el átomo” Ongjenovic, Elvir Balic, Edwin Congo, Manuel Canabal, Rodrigo Fabri…
 A pesar de no ser un Real Madrid muy propicio para su lucimiento, se le vieron grandes destellos que llamaron la atención al otro lado del charco.
Los Utah Jazz tenían un proyecto muy ambicioso para él: ser el sustituto de, nada menos, John Stockton, quien empezaba a notar la fatiga de los años. Todos conocemos la historia. Las lesiones le impidieron serlo, aunque en sus 3 años dejó sobradas muestras del superclase que era y acabó demostrando que la NBA no se le quedaba pequeña, sobre todo en su último año, que compartía el puesto de base con el sobrevalorado Carlos Arroyo.

En el 2005, volvió a España, con otro cambio de ritmo, con unas facultades menos explosivas que el Raül pre-lesiones. Sin embargo, tenía más de playmaker que antes. Era un base mucho más manejador de los tempos y con la misma sutileza en cada uno de sus movimientos, aún siendo menos deslumbrante que antaño. En su vuelta a España comenzó liderando el ambicioso proyecto de Akasvayu Girona, un equipo tradicionalmente perdedor y asentado, a caballo, entre la zona noble y los puestos peligrosos. Un equipo tuneado casi al completo, salvo el incombustible capitán Toni Espinosa, que contenía nombres tales como: Fran Vázquez, Roberto Dueñas, Danius Salenga, Terrell Myers, Samo Udrich o Arriel McDonald. Una plantilla muy poderosa para aquellos tiempos y para lo que había sido este equipo.

Un año fue lo que duró el periplo de Raül en Girona. Ramón Calderón, nuevo presidente electo del Real Madrid, le captó para devolver la ambición a una sección que, salvo el oasis que supuso la liga de Herreros en Vitoria, llevaba años deambulando a la deriva con baile de entrenadores y jugadores fallidos, de perfil medio como: Mario Stojic, Stefano Attruia, Alain Digbeu o Michael Hawkins; eternas promesas: Edu Hernández Sonseca, Antonio Bueno o Lucas Victoriano; y decadentes que ya habían vivido sus mejores años: Derrick Alston, Zan Tabak, Dragan Tarlac y Alfonso Reyes.
 El 2006 fue un gran año para el Real Madrid y para Raül López. Gracias a su manera de concebir el juego y a la de Joan Plaza, el Madrid fue un equipo serio que además jugaba a un ritmo muy alto en cada partido. El regreso de Alex Mumbrú, Charles Smith, Kerem Tunceri, Felipe, Louis Bullock y Hervelle, entre otros, eran muy buenos mimbres para que Raül sacase a pasear todo su potencial. Un Raül que, en momentos puntuales, recordaba al primer Raül del Joventud, pero que además era un base más consistente en liderazgo. Así paliaba su pérdida de explosividad. 
Fueron 3 años donde Raül volvió a la cima que le correspondía. Aunque el último año, también estuvo lastrado por las lesiones. El deseo del Madrid, durante varios veranos, de fichar a Pablo Prigoni (mejor base de la ACB desde hacía casi un lustro) sumado a la irrupción del emergente Sergio Llull, provocaron que Raül hiciera las maletas rumbo a Rusia por encargo personal de Sergio Scariolo, quien le quería comandando la nave de su Khimki.







 Su tercer período de la ACB llegó en 2011. El genial base de Vic desembocó en el Bilbao Basket. Su clase, su carisma y su infinito talento le ha hecho erigirse uno de los líderes de uno de los clubes más emergentes de los últimos tiempos.
Y ahí seguimos los románticos, cuando se cumplen 15 años de su debut en la ACB, disfrutando de su juego mientras seguimos sin saber clasificarle, porque Raül tiene algo de poeta maldito, algo de jugador de culto y mucho de jugador talentoso de los que la cima les hace resbalar y no aguantan mucho tiempo, ya sea por lesiones o por las circunstancias.

Yo, romántico, nostálgico y admirador de talento reciclado,  puedo decir que me enamoró el Raül López que olía a superproducción, pero me quedo con el Raül López que se convirtió en producción indie de culto. Una especie de Kurt Cobain, mitificado por lo que fue, pero más mitificado por lo que pudo ser.



Post original en la página de deporte en la que colaboro, "Golpe de estadio"






jueves, 11 de abril de 2013

THE WIRE, LA PESADILLA DEL SUEÑO AMERICANO


The Wire no necesita de artificios, ni de efectismos. The Wire es un whisky seco que tarda en dar forma en el paladar, pero que cuando lo hace, cosquillea el mismo. The Wire es un "vísteme despacio, que tengo prisa". The Wire es mirar a los ojos al portero del averno que te niega la entrada.  The Wire son las entrañas del engranaje burocrático. The Wire son los entresijos de un sistema enfermo, cínico, ambicioso, sin ningún filtro de ética. The Wire es poesía sin necesidad de vértigo, fuegos artificiales o trucos finales. The Wire es sal en la herida. The Wire son zarzas en el alma. The Wire es Baltimore. Y Baltimore es la pesadilla del sueño americano.

Niños que no van a la escuela, reclutados por el narcotráfico. Niños que corren despavoridos. No juegan al escondite, ni al pilla-pilla. Corren ante las sirenas de policía. Desde temprana edad eligen la esquina, en vez de la escuela. Desde temprana edad se proyectan entre las sombras de Baltimore. Desde temprana edad son prospectos de sus familiares, de sus semejantes. Son los niños perdidos en un lugar que no es “Nunca Jamás”. Enterrados en vida antes de empezar a vivir. Productos de la espiral autodestructiva de Baltimore. Títeres del narcotráfico.


Polis corruptos, con un sentido dudoso de la ética. Una burocracia lenta, que obstaculiza procesos judiciales e investigaciones policiales. Politización de todo lo susceptible a ser politizado. Para hacer campaña. Para manipular en las calles. Para controlar el poder en los despachos. Los políticos se guardan así mismos. Se blindan las costuras. El poder embriaga más que cualquier whisky. Las calles de Baltimore lo saben. Saben que les toca las migajas de las clases privilegiadas. Saben que son material de contrabando para los buenos propósitos de campaña. Propósitos que son solo estadísticas policiales para limpiar las calles de mugre. A un sargento se le ocurre trasladar la mugre y concentrarla en un mismo sitio. ¿Meter el polvo debajo de la alfombra o empezar, así, a eliminarlo?


Sindicatos, venidos a menos, hacen un guiño a la corrupción en una ciudad que se desangra en cada esquina. Sindicatos corporativistas del trabajador portuario, que se alían con el hampa griego para sacar unas plusvalías. “Somos como una familia”, dice Fran Sobotka, el líder sindical, al calor del dinero negro. Dinero manchado de sangre de la mafia. “Nuestro Jornal”, según Fran Sobotka.








"Somos los reyes del mundo" dicen los dos vértices de una organización criminal, ante las vistas de la terraza, whisky en mano, donde se ve Baltimore en su extensión y donde la atmósfera envuelve partículas de cadáveres. Uno cree en el poder del músculo, de la guerra fría, de los suburbios callejeros; se define un soldado. El otro cree en el poder del dinero, de la extorsión, de las manos manchadas desde un despacho, mientras sujeta “La riqueza de las naciones” de Adam Smith y teoriza sobre si el mercado de la droga es elástico o inelástico. Ambos se creen vencedores en lo suyo.  Contemplan, desde aquella terraza de vértigo, como una ciudad se muere desangrada. Y contemplan a sus discípulos y sus cadáveres.  A los derrotados, los que no se pudieron levantar, en una guerra que no interesa a los medios de comunicación.  
Medios de comunicación que viven de titulares, no de noticias. El sensacionalismo haciendo tributo al drama. El sesgo inevitable de informar sin importar el cómo. La propagación del discurso vacío, que solo pretende vender ejemplares del amarillismo más insolente e infame.


Un personaje antológico, antihéroe, carismático. Omar Little. Silba entre las sombras de Baltimore, evocando a Robert Mitchum en "La noche del Cazador". Nunca una canción de cuna heló tanto la sangre. Baltimore crepita, se estremece en la noche. Omar Little ha regresado, furtivo, con sed de venganza.