domingo, 29 de septiembre de 2013

APOLOGÍA DEL CLICHÉ: CON LA QUE ESTÁ CAYENDO.

Las crisis, aparte de para exprimir a las clases medias y devastar todo a su paso, sirven para reestructurar modelos de producción y de negocio ineficientes, obsoletos y basados en erróneos axiomas que lo hacen insostenibles.  Las crisis deberían dar paso a nuevas fórmulas que optimicen mejor los recursos y que busquen alternativas a las tradicionales que yacen agotadas, agonizando o en busca de oxígeno que las regenere y las lleve por otros derroteros. “Crisis” debe ser una palabra que inspire cambio y nuevas oportunidades.

Según Porter, para que una economía creciese debía buscar su VENTAJA COMPETITIVA. Es decir, buscar en qué puede ganar en competitividad a otras economías. En un mundo globalizado, sin aduanas y proteccionismo, es fundamental ser competitivo y tener claro qué es aquello que nos hace superiores al resto de competidores.
La ventaja competitiva puede darse por el liderazgo de costes o por la diferenciación del producto/servicio. Tras la eclosión de la economía China, y la emergente economía India, el liderazgo de coste les pertenece por mayor oferta de mano de obra y menores costes que inciden en un precio menor del producto.
Por tanto, queda distinguirse. Ser creativo, reinventarse y, sobre todo, buscar el valor añadido de nuestra economía. Qué podemos aportar al mercado, qué podemos exportar con relativo éxito, en qué podemos especializarnos para patentar un determinado sistema productivo, una idea, un producto, un modelo de negocio. Con los recursos naturales, la localización geográfica, las características socio-culturales que tenemos y las fórmulas de negocio que siempre nos han resultado, cuál es nuestro valor añadido para diferenciarnos y cuál es nuestra ventaja en la cual podemos ser líderes y, por ende, hacer crecer nuestra deprimida economía.

Ventajas competitivas que pudiera tener España:

-          La localización geográfica: un foco de oportunidades, ya sea por recursos dependientes del clima (energías alternativas), turismo y por el transporte marítimo con el océano atlántico y mediterráneo como canal comercial.

-          Las energías alternativas pueden ser una ventaja competitiva gracias al clima, pero requieren una fuerte inversión para poder desarrollarse como alternativas fiables y exportarlas, así, con garantía de éxito. La dependencia de la energía nuclear en los países occidentales puede tener réplica en las energías alternativas. Es una apuesta necesaria.

Búsqueda de ventajas competitivas en:

-          Logística internacional: Jamás hemos gozado de este superávit en la balanza comercial. Exportamos cada vez más y lo hacemos de una manera más eficiente. Este punto se debe relativizar ya que las exportaciones son todavía poco relevantes en el conjunto del PIB. Para dar peso al PIB hay que crear valor a la hora de exportar y hacer estas exportaciones más sostenibles. Una de las claves es la logística. En el mundo globalizado actual es de vital importancia. El “aquí” y el “ahora” pueden ser fundamentales para dotar al producto de un valor añadido muy preciado para clientes y futuros consumidores.
Mi paradigma de la logística como ventaja competitiva siempre fue el modelo japonés (JIT). El modelo japonés está basado en una entrega de producto, de productor a cliente, lo más rápida posible, minimizando tiempos de espera. Además, se fundamenta en una entrega de producto minimizando costes, averías y burocracia. Un sistema de producción basado en producir lo que se necesita, con las materias primas que se necesitan y cuándo se necesitan. Esto conlleva una gran disminución del stock, lo que disminuye costes de mantenimiento de almacén y el riesgo de la depreciación de los productos si se mantienen durante largo tiempo en stocks.  
A parte del modelo JIT, en lo que a logística se refiere, en la era de la informática, es primordial el uso del comercio electrónico para llegar mejor y de una manera más rápida al cliente.

-          Nuevos modelos de negocio. Renovarse o morir. El formato e-commerce o e-bussiness están siendo la perfecta plataforma del modelo de negocio virtual. Un formato más personalizado y flexible, con un servicio post-venta adecuado. Ya superado el ancestral complejo de: “la compra-venta por internet no es segura”, se requiere un modelo de negocio más adaptado a los nuevos tiempos, con campañas de marketing virtuales, comandadas por un Social Manager y un Community Manager que establezcan la estrategia comercial a seguir y que usen la red para interactuar con los clientes, vendiendo las bondades del producto de manera más directa, respondiendo dudas y detectando las necesidades del cliente de primerísima mano.
Mantener cierto dinamismo en el trato con los clientes o futuros clientes potenciales, permite analizar puntos fuertes y débiles de una manera más eficaz y rápida. Y permite acceder a nichos de mercado y determinar el target, con mayor exactitud, para saber a qué tipo de cliente dirigirse.
               
CONSUMO. Henry Ford, aparte de un brillante empresario y creador de un modelo rompedor ,por aquel entonces: “la producción en cadena”, tuvo la clarividencia de pensar que para que una economía creciera era absolutamente necesario estimular el consumo. Para ello, subió el sueldo de sus trabajadores, operarios y obreros en gran parte, pensando que así, con mayor renta y capacidad adquisitiva demandarían más consumo, favoreciendo, este desencadenante, la venta de sus coches, y aumentando, así, su modelo de negocio. No se equivocó.  Su emporio creció a la par que crecía el nivel de vida de sus trabajadores. La economía se benefició de este gran hallazgo debido al efecto multiplicador que tiene el aumento del consumo en la economía: aumento de demanda, aumento de producción, aumento de renta, aumento de ahorro, mayor aumento de consumo y así sucesivamente. Por tanto, es muy importante impulsar el consumo de las clases medias para progresar.
Para ello, también, se necesitaría una política fiscal que no ahogue tanto las clases medias. Una bajada de impuestos es primordial. La pérdida de recaudación se compensaría con el incremento considerable de consumo, si se llevasen a cabo este tipo de medidas.
Se está haciendo justamente lo contrario, bajada de salarios paulatinamente, desde que comenzó la crisis, y subida de impuestos. 

PRODUCTIVIDAD .Es una de las grandes rémoras de nuestro sistema productivo. Para incrementar la productividad, propongo un sistema de incentivos dinámico y activo que se vaya revisando en función de la realidad económica y de los objetivos. Objetivos ambiciosos pero realistas. Objetivos que sean fruto de la cooperación entre trabajadores, formando un valor agregado. Sinergias entre departamentos para una perfecta retroalimentación, ya sea horizontal o vertical, de todo el sistema empresarial que favorecerá la comunicación y la resolución de problemas, cualesquiera que sean.
Mantener a los trabajadores motivados es un reto y una de las claves para incrementar la productividad. Labores de coach, dentro de la empresa, para que un profesional pueda atender las necesidades del personal y poder solventar de una manera humana y con un trato cálido y acogedor sus problemas o dificultades. Así como iniciativas para que el personal de la empresa interaccione entre sí, gracias a actividades deportivas o culturales (salidas al aire libre para actividades, torneos de paddel, torneos de poker, iniciativa de fórum de cine).

REFORMA LABORAL. Suele ser el tira y afloja de patronal y sindicatos, con un moderador de excepción que es el gobierno, juez y parte de este entramado. Los sindicatos representan solo al trabajador empleado y eso en una sociedad con un paro casi del 27% de la población activa produce que millones de personas no gocen de representación institucional. Esto es uno de los factores que aumenta la precariedad laboral, otro de los grandes males de nuestra era. Una precariedad laboral que se hace muy patente en jóvenes con formación.
La generación más formada que jamás ha tenido España está desaprovechada. Hay mucho talento desaprovechado en trabajos precarios. Talento que respira los nuevos tiempos. Talento con capacidad para regenerar un sistema caduco y podrido. Talento que, en muchos casos, es exportado sin ningún beneficio para nuestro Estado y con la pérdida irreparable de cualificación que puede dar una giro de timón importante al país. Talento consciente que cada vez tiene que diferenciarse más y competir. El problema es que la competitividad no es solo con sus semejantes, jóvenes talentosos ávidos de hacer grandes cosas, sino que también tienen que luchar con la precariedad, con unas tasas desorbitadas en cuanto a formación académica se refiere y unas políticas de empresa basadas en minimizar costes a costa del trabajador. No estamos cuidando nuestra mejor materia prima: nuestros jóvenes, entre los que me incluyo. Y el talento humano es la única exportación que no incide en la balanza de cuenta corriente, ni obtiene como contrapartida el crecimiento de una economía.
En definitiva, se requiere una reforma laboral que dé oportunidades a los jóvenes por considerarles la mejor materia prima posible de una economía. Medidas necesarias como: mayores bonificaciones por contratación a menores de 30 años, limitación y revisión de contratos precarios que no incumplan según qué límites, un sindicato que represente a los jóvenes y luche por sus derechos, olvidados en un drama que se acentúa con el paso del tiempo. Y una necesaria bajada de tasas universitarias y post-grados que formen el talento necesario que devolverán, en un futuro, con una mejora del sistema productivo.
Aparte de los jóvenes, es necesaria una reforma laboral que apoye a las Pymes, verdadero motor empresarial de una economía.

No menos importante es el papel del EMPRESARIO EMPRENDEDOR, dentro de la economía, para poder dar empleo, realizar modelos de negocio que puedan hacer crecer a la economía, con la consiguiente creación exponencial de puestos de trabajo. Es muy difícil emprender en España debido a la cantidad de trabas administrativas. Se debe agilizar la tediosa, larga e ineficiente burocracia predominante y facilitar proyectos nuevos de negocio.

EDUCACIÓN. Potenciar grado medio, formación profesional. Para evitar que haya un abismo, una zona en tierra de nadie, entre los profesionales con carrera universitaria y trabajadores que optan entrar en el mercado laboral a los 16 años. Se necesita potenciar la formación profesional, además, para dotar de mayor cualificación aquellos trabajos realizados por profesionales con carrera universitaria que pudieran entrar en competitividad con trabajos realizados por profesionales de grado medio. Ejemplo: Informático de modulo medio e informático de carrera universitaria. La competencia directa del primero, produce que el segundo aumente su cualificación, siendo más competitivo. Esto incide en la competitividad de un país.
Aparte de la ya mencionada y absolutamente necesaria bajada de tasas universitarias, y fortalecer el sistema de becas, el sistema educativo adolece de ser muy poco pragmático y de perderse en la aridez de cuestiones teóricas, muchas veces anodinas, y sin ninguna base donde volcar los conocimientos para un fin productivo. Se requieren muchos más casos prácticos con un fin profesional que pongan en situación al alumno de aquello con lo que se encontrará una vez cruce el umbral hacia el mercado laboral. Muchos más porqués de conceptos y base teórica. Mucho más debate y contraste de opiniones entre la clase y el docente, evitando los alumnos zombies y desidiosos. Exámenes que evalúen mayor pragmatismo, mayor conocimiento, en detrimento de materia inerte en montañas de apuntes que una vez superados no volverán a ser necesarios para el desarrollo profesional. Un mayor margen para el desarrollo intelectual del alumno con trabajos, exposiciones o tesis que premien la creatividad, el conocimiento y la capacidad de plasmar los mismos, y no tanto trabajos que solo demuestren la capacidad de documentación o bibliográfica del alumno.

 Apostar por fortalecer la I+D es una obviedad. Una obviedad abandonada a su suerte desde hace mucho tiempo. España es un país que, tradicionalmente, no ha sabido, o querido, impulsar la industria. Un país que ha relegado al ostracismo a la tecnología, ciencia e investigación. Así es difícil llevar un modelo de economía próspero, sostenible, moderno y que no caiga en el cortoplacismo, mal endémico en las últimas décadas.


EL FRAUDE FISCAL es la gran manzana podrida que contagia al resto de manzanas en ese cesto, que es nuestro sistema financiero. Se debe invertir mucho dinero en perseguir este lastre. Fortaleciendo auditorías, realizando castigos ejemplares, armonizando mucho más la contabilidad (que bien sabemos de la ambigüedad de muchas partidas contables o de la facilidad de sesgar un balance), llevando a cabo políticas de higiene y de transparencia en el sector empresarial. Mayor comunicación y transparencia interbancaria sobre clientes comunes, posibles defraudadores. Erradicación de mini paraísos fiscales nacionales como la Sicav, mediante la cual, las grandes fortunas tributan a un 1%.


Llevando a cabo una eficaz política contra el fraude fiscal, eliminando duplicidades de diputaciones, organismos ineficientes (el Senado), dietas innecesarias de diputados, coches oficiales, multitud de asesores y un largo etcétera podríamos recaudar lo necesario para apostar fuerte por la educación, I+D y recursos naturales, apostando por la regeneración de un sistema que ha vivido del milagro económico procedente de la burbuja inmobiliaria y de la barra libre de fondos al entrar en la Unión Europea.  Un estado desorientado que vaga a la deriva sin un plan de crecimiento sostenible, donde las nuevas generaciones pongan el conocimiento y se pueda evitar una generación perdida y otra década de precariedad y economía cayendo a los abismos, con el espejo de Japón como el ejemplo más semejante a nuestro caso.


sábado, 7 de septiembre de 2013

RAÚL LÓPEZ, LA SUPERPRODUCCIÓN QUE SE CONVIRTIÓ EN JUGADOR DE CULTO


Raúl López era Pete “Pistol” Maravich en tiempos de Jason Williams. Jimi Hendrix en tiempos del BritPop noventero de los Blur, Oasis o The Verve. Puro Rock& Roll. Pura magia. Talento al 90% de pureza en la disolución mezclada con el empaque que debe tener un base para mandar en la cancha.

 Uno de mis fetiches desde que apareciera con el pelo de rubio putón, en aquel verano del 99, con el Oro del mundial junior bajo el brazo. Antes ya había deslumbrado en la Penya en época de ácne juvenil, con un físico que le hubiese confundido con secundario de “Al Salir de clase”, la Beverlly Healls 90210 cañí.
Raül López fue el primero de los junior de oro  en ser una estrella. Casi también el primero en debutar en ACB, de no ser porque Aíto García Reneses otorgase el testigo a un desgarbado, flacucho, pero muy explosivo Juan Carlos Navarro, cuya jugada autóctona enamoraba por su heterodoxia  y explosividad. Nunca supe que fue primero, si el huevo o la gallina. Nunca supe si debutó o deslumbró antes Raül López o la Bomba Navarro.

Lo que sí recuerdo es que aquella selección junior plagada de talento la lideraba el genial base de Vic. Talento que dirigía a talento. De su batuta salían bombas imposibles de Navarro, triples o penetraciones de Berni Rodríguez, rebotes de Felipe Reyes a torres más altas (nunca fue un problema para él) y los primeros compases de un proyecto de Toni Kukoc, que, con el tiempo, se convertiría en una realidad de sí mismo: Pau Gasol. Como la quinta fue del Buitre o el Milán de Sacchi de Van Basten, aquella selección junior era la de Raül López.








Después del oro junior, siguió su imparable progresión en el Joventud, a las puertas del efecto 2000, el cambio de siglo y el adiós de la década de transición entre los rompedores y horteras 80 y la era tecnológica que mueve montañas con un click. Fue la temporada de consagración del joven Raül.
En el verano del 2000, vino al Madrid para hacer sombra a un tal Sasha Djordjevic. Lo consiguió, a pesar de alguna lesión inoportuna. Era un Real Madrid un tanto peculiar. Los de Scariolo venían de ganar la liga en el Palau con aquella imborrable imagen de Djordjevic levantando los brazos a su ex afición mientras Nacho Rodríguez le increpaba vencido por la impotencia. A pesar de ganar la liga por la épica y de aquella manera, Raül López fue a un Real Madrid de entreguerras que combinaba jugadores tan fiables como: Alberto Herreros, Lucio y Alberto Angulo, Eric Struelens y el propio Djordjevic ; con fichajes que no acabaron de cuajar por algún u otro motivo: Erik Meek, Jiri Zidek o el, por entonces, flamante Marko Milic. Un Real Madrid que combinaba fichajes muy fallidos con viejos ilustres, y que recordaba al Madrid de fútbol presidido por Lorenzo Sanz y sus fichajes, cuanto menos, sospechosos: Perica “el átomo” Ongjenovic, Elvir Balic, Edwin Congo, Manuel Canabal, Rodrigo Fabri…
 A pesar de no ser un Real Madrid muy propicio para su lucimiento, se le vieron grandes destellos que llamaron la atención al otro lado del charco.
Los Utah Jazz tenían un proyecto muy ambicioso para él: ser el sustituto de, nada menos, John Stockton, quien empezaba a notar la fatiga de los años. Todos conocemos la historia. Las lesiones le impidieron serlo, aunque en sus 3 años dejó sobradas muestras del superclase que era y acabó demostrando que la NBA no se le quedaba pequeña, sobre todo en su último año, que compartía el puesto de base con el sobrevalorado Carlos Arroyo.

En el 2005, volvió a España, con otro cambio de ritmo, con unas facultades menos explosivas que el Raül pre-lesiones. Sin embargo, tenía más de playmaker que antes. Era un base mucho más manejador de los tempos y con la misma sutileza en cada uno de sus movimientos, aún siendo menos deslumbrante que antaño. En su vuelta a España comenzó liderando el ambicioso proyecto de Akasvayu Girona, un equipo tradicionalmente perdedor y asentado, a caballo, entre la zona noble y los puestos peligrosos. Un equipo tuneado casi al completo, salvo el incombustible capitán Toni Espinosa, que contenía nombres tales como: Fran Vázquez, Roberto Dueñas, Danius Salenga, Terrell Myers, Samo Udrich o Arriel McDonald. Una plantilla muy poderosa para aquellos tiempos y para lo que había sido este equipo.

Un año fue lo que duró el periplo de Raül en Girona. Ramón Calderón, nuevo presidente electo del Real Madrid, le captó para devolver la ambición a una sección que, salvo el oasis que supuso la liga de Herreros en Vitoria, llevaba años deambulando a la deriva con baile de entrenadores y jugadores fallidos, de perfil medio como: Mario Stojic, Stefano Attruia, Alain Digbeu o Michael Hawkins; eternas promesas: Edu Hernández Sonseca, Antonio Bueno o Lucas Victoriano; y decadentes que ya habían vivido sus mejores años: Derrick Alston, Zan Tabak, Dragan Tarlac y Alfonso Reyes.
 El 2006 fue un gran año para el Real Madrid y para Raül López. Gracias a su manera de concebir el juego y a la de Joan Plaza, el Madrid fue un equipo serio que además jugaba a un ritmo muy alto en cada partido. El regreso de Alex Mumbrú, Charles Smith, Kerem Tunceri, Felipe, Louis Bullock y Hervelle, entre otros, eran muy buenos mimbres para que Raül sacase a pasear todo su potencial. Un Raül que, en momentos puntuales, recordaba al primer Raül del Joventud, pero que además era un base más consistente en liderazgo. Así paliaba su pérdida de explosividad. 
Fueron 3 años donde Raül volvió a la cima que le correspondía. Aunque el último año, también estuvo lastrado por las lesiones. El deseo del Madrid, durante varios veranos, de fichar a Pablo Prigoni (mejor base de la ACB desde hacía casi un lustro) sumado a la irrupción del emergente Sergio Llull, provocaron que Raül hiciera las maletas rumbo a Rusia por encargo personal de Sergio Scariolo, quien le quería comandando la nave de su Khimki.







 Su tercer período de la ACB llegó en 2011. El genial base de Vic desembocó en el Bilbao Basket. Su clase, su carisma y su infinito talento le ha hecho erigirse uno de los líderes de uno de los clubes más emergentes de los últimos tiempos.
Y ahí seguimos los románticos, cuando se cumplen 15 años de su debut en la ACB, disfrutando de su juego mientras seguimos sin saber clasificarle, porque Raül tiene algo de poeta maldito, algo de jugador de culto y mucho de jugador talentoso de los que la cima les hace resbalar y no aguantan mucho tiempo, ya sea por lesiones o por las circunstancias.

Yo, romántico, nostálgico y admirador de talento reciclado,  puedo decir que me enamoró el Raül López que olía a superproducción, pero me quedo con el Raül López que se convirtió en producción indie de culto. Una especie de Kurt Cobain, mitificado por lo que fue, pero más mitificado por lo que pudo ser.



Post original en la página de deporte en la que colaboro, "Golpe de estadio"